Connect with us

OPINIÓN

Urnas en abril: El riesgo de que gane la imposibilidad de gobernar

Urnas en abril

Sigo teniendo en la cabeza escribir sobre el juicio y la actualidad sigue mandando escribir de otras cosas, esta semana del adelanto electoral. De hecho, estamos en febrero y empieza una precampaña que no acabará con las elecciones generales del 28 de abril sino que continuará hasta las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo… y más allá.

Todo apunta a que la inestabilidad política estructural continuará. En realidad en España dejamos de tener un gobierno políticamente capaz de tomar decisiones a principios de 2014. En primavera de aquel año había europeas y como en época de crisis gobernar significa tomar decisiones impopulares, el gobierno de Rajoy se detuvo.

Las europeas de 2014 lanzaron a Podemos al estrellato. En 2015 había municipales y autonómicas y luego generales. Demasiado en juego como para molestar al pueblo gobernando, así que el gobierno se mantuvo discreto, políticamente en funciones.

Las elecciones generales de 2015 ni siquiera permitieron formar gobierno, así que éste siguió, ahora legalmente, en funciones. La repetición de 2016 arrojó resultados muy similares y solo pudo investirse a Rajoy con la abstención “in extremis” del PSOE, una vez defenestrado Pedro Sánchez. Rajoy ya nunca gobernaría en el sentido pleno del término porque tenía un Parlamento en el que PSOE, Podemos y nacionalistas tenían mayoría. Sobrevivió, más que gobernar, durante media legislatura.

Pedro Sánchez pudo ganar una moción de censura en 2018 pero tampoco ha podido gobernar. Ha aguantado mucho menos que Rajoy: Ocho meses.

¿Podrá gobernar alguien esta vez?

No es fácil pronosticar quién podrá lograr la investidura. Según la mayoría de las encuestas, las tres derechas bordean el 50% de los votos, con una ventaja de diez puntos sobre las dos izquierdas. Pero la ley D’Hondt castiga la división del voto y las derechas, aunque tengan más votos, los dividen por tres mientras que las izquierdas solo reparten entre dos.

No es fácil pronosticar quién podrá lograr la investidura. Según la mayoría de las encuestas, las tres derechas bordean el 50% de los votos, con una ventaja de diez puntos sobre las dos izquierdas. Pero la ley D’Hondt castiga la división del voto y las derechas, aunque tengan más votos, los dividen por tres mientras que las izquierdas solo reparten entre dos

Más allá de esta incógnita, quién podrá formar gobierno, lo que parece seguro es que quien lo logre no será capaz, una vez más, de gobernar.

Si Pedro Sánchez logra repetir una mayoría Frankenstein se encontrará con los mismos problemas que ha tenido ahora: Los independentistas le reclamarán un referéndum, ilegal, inconstitucional, de autodeterminación hasta para convalidarle un decreto-ley sobre la ley de minas o la de montes.

Si las tres derechas suman 176 escaños, formarán gobierno pero una mayoría parlamentaria en la que un partido (C’s) necesitará decir que no a todas las iniciativas que, aunque solo sea para provocar, presentará otro (Vox) será un calvario.

Lo más probable es que continuemos con gobiernos de supervivencia, incapaces de gobernar en serio, acertando o equivocándose, pero decidiendo.

¿Y hasta abril?

Lo más probable es que continuemos con gobiernos de supervivencia, incapaces de gobernar en serio, acertando o equivocándose, pero decidiendo

En la izquierda se detecta una tendencia a concentrar el voto en el PSOE aunque todavía no se puede decir que Podemos esté en caída libre.

Tengo la impresión de que PP, Ciudadanos y Vox, por su parte, se disputan a millones de votantes que dudan entre dos de los tres partidos o incluso entre los tres. El que cometa un error en campaña lo pagará carísimo.

Para acabar, a modo de guía, aquí os dejo unos apuntes básicos sobre la ley D’Hondt en nuestro sistema de circunscripciones provinciales.

Si un partido (nacional) queda por debajo del 7-8% echa a perder casi todos sus votos; si obtiene entorno al 10% malogrará una parte considerable de sus votos. La proporcionalidad entre votos y escaños se logra al cruzar el umbral del 15%; los dos partidos más votados, sobre todo el primero, se llevan como premio buena parte de los escaños que los menos votados se dejan por el camino. Para los nacionalistas estas cifras aplican por igual, pero a nivel local.

Puede ser interesante tenerlo en cuenta a la hora de leer encuestas (siempre que sean verdaderas encuestas, no meras intoxicaciones, que abundan y abundarán)

Carlos M. Florit Canals
www.florit-abogados.com

Haz clic para seguir leyendo
Publicidad
Comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *