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OPINIÓN

Un juicio difícil

Un juicio difícil

Encaramos la tercera semana de un juicio difícil en el que flota constantemente en el aire que el Tribunal Supremo ha dejado de ser supremo porque su Sentencia acabará, probablemente, ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos.

Ahora los líderes del “procés” creen que juegan fuera de casa. Muchos ciudadanos españoles piensan que en Estrasburgo será España la que jugará como visitante el partido de vuelta. El hecho de haber perdido por 4-0 la batalla de las extradiciones alimenta este sentimiento.

El Presidente de la Sala que juzga a los líderes independentistas, Manuel Marchena, está midiendo cada palabra, cada gesto, siempre tratando con guante de seda a los acusados. Piensa en Estrasburgo. También mide con rigor las intervenciones de Vox, pero no es que piense en el PP, como dicen las malas lenguas, sino que, como buen árbitro, quiere que el juicio no se le escape de las manos.

Marchena tiene una tarea difícil. El TEDH no entrará a analizar cuáles son los requisitos del delito de rebelión en España o si la violencia ha sido intensa o escasa. Su labor se centra, básicamente, en el respeto a las garantías procesales de un juicio justo. Ahora bien, si la Sentencia escandaliza a los magistrados europeos por su contenido, no tendrán que forzar demasiado las cosas para tumbarla. Por ejemplo, declarando que vulnerado el derecho al Juez predeterminado por la ley.

Un juicio ante la Sala de lo Penal del TSJ catalán con recurso de casación ante el Supremo hubiera dejado la última palabra en manos de la Sala que hoy juzga a los acusados con muchas más garantías de que la Sentencia pasara en Europa.

En este escenario, las palabras que hace poco más de un mes pronunció Pablo Casado en el Congreso, presumiendo literalmente de que gracias al PP los líderes del “procés” eran juzgados en Madrid y no por “jueces independentistas” (sic) en el TSJ de Catalunya, no pueden ser más contraproducentes.

Tampoco facilita la labor el hecho de que, en un WhatsApp privado, Ignacio Cosidó, diputado del PP encargado de negociar la renovación del CGPJ, presumiera ante los suyos de haber conseguido colocar a Marchena al frente del Supremo porque con él controlarían el Alto Tribunal “desde detrás”.

El Presidente de la Sala que juzga a los líderes independentistas, Manuel Marchena, está midiendo cada palabra, cada gesto, siempre tratando con guante de seda a los acusados. Piensa en Estrasburgo. También mide con rigor las intervenciones de Vox, pero no es que piense en el PP, como dicen las malas lenguas, sino que, como buen árbitro, quiere que el juicio no se le escape de las manos

Manuel Marchena no es responsable de lo que terceros digan de él pero imaginemos la situación contraria: Que los líderes del “procés” fueran juzgados por el TSJ catalán y que lo presidiera un Juez que, en un WhatsApp privado de Quim Torra, hubiera sido descrito como el Juez con el que los independentistas controlarán el TSJ “desde detrás”. ¿Confiaríamos en ese Tribunal?

Creo que fue Jordi Sánchez quien citó ese WhatsApp y Marchena ni pestañeó. Sabe que un simple comentario de una Jueza durante el juicio a Arnaldo Otegi ha sido suficiente para que el TEDH anulara su condena. Pero el problema de credibilidad está ahí.

Las dos primeras semanas, con las declaraciones de los acusados y de los testigos políticos, han tenido mucho más de debate parlamentario que de juicio. El balance de esos primeros quince días es que la desobediencia está más que confesada. De hecho, los acusados no solo desobedecieron sino que sacan pecho de poner el “mandato” del “pueblo” por encima de la ley (lo que molestará incluso en Estrasburgo). Otra cosa es la violencia, requisito del tipo de rebelión, que apenas ha logrado aparecer en estos interrogatorios.

Rajoy, Soraya y Zoido tampoco apuntalaron la acusación de rebelión. Más bien parecía que se estaban defendiendo preventivamente de una querella puesta en España por el Frente Popular o en Bélgica, con alegación de jurisdicción universal, por los huidos de la Justicia. Como si nadie hubiera ordenado intervenir a la Policía y a la Guardia Civil el 1-O.

Un juicio difícil

Rajoy, Soraya y Zoido tampoco apuntalaron la acusación de rebelión. Más bien parecía que se estaban defendiendo preventivamente de una querella puesta en España por el Frente Popular o en Bélgica, con alegación de jurisdicción universal, por los huidos de la Justicia. Como si nadie hubiera ordenado intervenir a la Policía y a la Guardia Civil el 1-O. (Abro paréntesis, gran testifical, creíble, detallada, concisa, de Iñigo Urkullu).

(Abro paréntesis, gran testifical, creíble, detallada, concisa, de Iñigo Urkullu)

El Supremo deberá esforzarse en justificar que lo ocurrido en Catalunya encaja en el concepto “alzamiento violento” y deberá esforzarse mucho porque Llanera no convenció ni en Alemania, ni en Bélgica y no debía pintar demasiado bien en Reino Unido cuando desistió de la extradición de Clara Ponsatí antes de que recayera sentencia.

Hay bastantes aspectos que deberían afrontarse en una sentencia condenatoria por rebelión y que no son fáciles de argumentar. El delito de rebelión no consiste en proclamar la independencia sino en alzarse violentamente para conseguirla. Si el día 1 de octubre hubo un levantamiento violento en los colegios electorales, ¿por qué no se ha procesado a los que físicamente se levantaron colegio a colegio, esto es, a aquellos sin cuya conducta no sería posible hablar de delito de rebelión? Juzgar por rebelión a todos excepto a los que (presuntamente) cometieron directamente el tipo penal es problemático. La testifical de Ada Colau ha ido por ahí.

Rebelión (en Alemania, alta traición) significa golpe de estado. No es fácil argumentar que día 1 de octubre se viviera un golpe de estado y que la policía no detuviera a nadie ese día. Ni que no se aplicara el 155 el mismo día 2 de octubre. Ni que no se decretara, ni se planteara, el estado de excepción, si desde el 20 de septiembre hasta el 27 de octubre se estuvo dando un golpe de Estado.

El delito de rebelión no consiste en proclamar la independencia (lo que aconteció el 27 de octubre) sino en alzarse violentamente para lograrla lo que se ha de argumentar que ocurrió los días 20 de septiembre (asedio a la comisión judicial que registraba la Conselleria de Economía), 1 de octubre (referéndum) y 3 de octubre (huelga general)

Pues tampoco será fácil argumentar que día 3 de octubre estaba consumado el delito de rebelión y no condenar por este delito, como pide Fiscalía, a Santi Vila (Empresa) o a Carles Mundó (Justicia) que día 3 de octubre eran tan consellers como Rull & Turull, Romeva o Dolors Bassa. Sería brutal, sinceramente, llegar a Estrasburgo con condenas por rebelión solo a los que siguen en política, absolviendo a los que se han retirado, por hechos ocurridos respecto de todos ellos cuando todos tenían y ejercían las mismas responsabilidades.

Manuel Marchena tiene mucho trabajo por delante porque con su Sentencia no ha de convencer a una mayoría de españoles sino a jueces europeos que, en temas de Justicia, creo que miran a España un poco por encima del hombro

Carme Forcadell va por esa línea al destacar que sus compañeros de Mesa del Parlament, que han dejado la política, no están siendo juzgados aunque adoptaron con ella las decisiones de tramitar las leyes de desconexión dada la mayoría que los independentistas tenían en la Mesa.

Manuel Marchena tiene mucho trabajo por delante porque con su Sentencia no ha de convencer a una mayoría de españoles sino a jueces europeos que, en temas de Justicia, creo que miran a España un poco por encima del hombro.

Entramos en la tercera semana de juicio, empieza el interrogatorio a mandos policiales. Ahí se juega el partido en lo referente a rebelión. Los rumores apuntan a que hasta tres magistrados no la ven. La fiscalía deberá mejorar muchísimo sus interrogatorios para, en esta fase decisiva, convencer.

Lo siento, me ha quedado una entrada demasiado larga. Pero bueno, más largo será el juicio, la sentencia y lo que venga después.

PD: No corresponde a los jueces remediar lo que no han hecho los políticos, pero eso da para otra entrada.

Carlos M. Florit Canals
www.florit-abogados.com

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