Semana y futuro de vértigo
OPINIÓN

Semana y futuro de vértigo

Ha sido visto y no visto, lo de esta semana. Me ha recordado la caída de Nicolae Ceauşescu. El sátrapa rumano se levantó tranquilamente una mañana en la que solo tenía agendado darse un baño de masas desde el balcón de su palacio. En un momento dado la gente empezó a abuchearle, el rostro del dictador se descompuso, le ofrecieron un helicóptero a él y a su mujer y huyeron a una base militar donde, en vez de refugio, encontraron un juicio sumarísimo. Todo en un abrir y cerrar de ojos.

Sí, ya lo sé, Mariano y Viri no han sido ejecutados pero todo ha ocurrido igual de rápido.

Pedro Sánchez quería ser Presidente a cualquier precio y ha sido capaz de pactar con los del tiro en la nuca de toda la vida, con los que todavía tienen pendiente ganar la guerra del 36 y con quienes acaban de intentar un golpe a la Constitución para romper España. Increíble.

Cuando la “mayoría Frankenstein” era ya evidente, Rajoy optó por ahogar sus penas en alcohol y no dimitir, lo que hubiera abortado la moción de censura. Paco Marhuenda decía el jueves a medio día que Rajoy dimitiría por patriotismo. ¿¿Patriotismo?? Rajoy ha preferido jugar al “cuanto peor, mejor” convencido que será tal la magnitud del fracaso de Sánchez que las expectativas electorales del PP solo pueden mejorar. El precio de esta estrategia, claro, lo pagamos nosotros.

Cuando la “mayoría Frankenstein” era ya evidente, Rajoy optó por ahogar sus penas en alcohol y no dimitir

Rajoy se ha justificado diciendo que, de todas formas, Albert Rivera no apoyaba a ningún candidato alternativo del PP, lo cual también es verdad: A Ciudadanos no le interesaban dos años de gobierno popular con una Presidencia limpia y se le ha notado. Cospedal hizo el resto movilizando al partido contra esa posibilidad, que previsiblemente hubiera llevado a la Moncloa a su íntima enemiga, Soraya Sáenz de Santamaría. Entre elecciones o un gobierno débil de quién sea, el PNV no dudó en elegir lo segundo.

Tardá y Rufián, Pablo e Irene, Puigdemont y Torra, Bildu y PNV han pensado de Pedro Sánchez lo que Susana Díaz dijo cínicamente de él cuando le promovió a Secretario General en las primarias contra Eduardo Madina: “Este tipo no sirve, pero nos sirve.” Veremos si les sirve o si acaban como Susana.

A mí ya me estaría bien que Pedro Sánchez hubiera engañado a todos sus socios de investidura. No descarto que en los próximos meses Sánchez les ofrezca mucho diálogo y mucha palabrería mientras se limita a aprobar algunas medidas de ésas a las que es imposible decir que no (subir la pensión mínima, un poco de “memoria histórica”, hacer una ley sobre la “brecha salarial”, derogar la “ley mordaza”…) con la idea de convocar elecciones cuando haya salido suficientes veces en el Telediario como para haber consolidado su posición.

Claro que también puede ocurrir que Sánchez opte en serio por la idea de crear dos estados dentro del Estado, uno catalán y otro vasco, no independientes pero casi, o que a populista le gane Podemos con propuestas a las que Pedro tampoco pueda decir que no y se le desborden.

Es posible, en fin, que haya claves que aún no conocemos en esta partida de ajedrez en la que han coincidido en un mismo tablero jugadores con blancas, negras y piezas de más colores, todos comiéndose a todos a velocidad de vértigo.

Leo en La Vanguardia una entrevista con Robert Kaplan, quien fue asesor de Bill Clinton, en la que se dice sin tapujos que si Pedro Sánchez es hoy Presidente es porque Bruselas ha querido y que el PNV no hubiera votado la censura sin permiso de la UE

Leo en La Vanguardia una entrevista con Robert Kaplan, quien fue asesor de Bill Clinton, en la que se dice sin tapujos que si Pedro Sánchez es hoy Presidente es porque Bruselas ha querido y que el PNV no hubiera votado la censura sin permiso de la UE. Cuadra con el hecho de que Pedro Sánchez se haya apresurado a anunciar que aplicará los presupuestos de Rajoy (pactados con Bruselas).

Hay también quien dice que Europa no quería la independencia de Catalunya (no más estados y no al efecto contagio) pero que deseaba una “solución política” que con Rajoy era imposible. Ahora Sánchez sería el encargado de negociar eso. Que la “solución política” debilite a España tampoco es algo que preocupe, precisamente, a una Unión Europea en la que solamente dos países tienen derecho a ser fuertes: Alemania y Francia.

Es tan horrible e increíble el elenco de pactos de Pedro Sánchez, que se hace difícil de aceptar que solo la mera conjunción de egoísmos personales de nuestra clase política nacional nos haya llevado a donde estamos.

Todo ha ocurrido muy deprisa. Necesitamos que el tiempo nos ayude a entender el papel exacto que ha jugado cada cual. Entre otras cosas, para poner a cada uno en su sitio.

Carlos M. Florit Canals
www.florit-abogados.com

4 junio, 2018

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