Puigdemont apuesta por más “pollastre de collons”
OPINIÓN

Puigdemont apuesta por más “pollastre de collons”

Muchísimos nombramientos digitales han salido rana. Que se lo pregunten a Aznar con Rajoy, a Susana Díaz con Pedro Sánchez, a Santiago Carrillo con Gerardo Iglesias, a Zaplana con Paco Camps, a Gabriel Cañellas con Jaume Matas…

Después de meses mareando la perdiz, Carles Puigdemont ha elegido finalmente a Quim Torra. Esta elección significa dos cosas: Que Puigdemont cree que Torra le guardará fidelidad perruna y que pretende que continúe lo que él mismo llamó la noche del 21-D “un pollastre de collons” (“un pollo de cojones”)

Lo de la fidelidad perruna está por ver. Muchísimos nombramientos digitales han salido rana. Que se lo pregunten a Aznar con Rajoy, a Susana Díaz con Pedro Sánchez, a Santiago Carrillo con Gerardo Iglesias, a Zaplana con Paco Camps, a Gabriel Cañellas con Jaume Matas… o a Artur Mas con el propio Puigdemont.

Solo sabremos si Quim Torra acepta de verdad el papel de simple marioneta cuando sea President y Puigdemont empiece a moverle los hilos.

Lo de la continuación del “pollastre”, desgraciadamente, parece que sí está garantizado. A estas alturas todos hemos leído los tuits y los artículos de Quim Torra. Para ser nombrado Presidente de la Generalitat es preceptivo ser diputado autonómico. Creo que en todo el grupo parlamentario de Junts per Catalunya no encontraríamos un perfil más radical que el de Quim Torra.

No deja de sorprenderme que el nacionalismo catalán se enroque en esta línea vistos los resultados: Con Artur Mas perdieron la capacidad de interlocución con Madrid, con Puigdemont lograron una autonomía cada vez más intervenida, luego la aplicación del 155 y la reacción del poder judicial. De momento aguantan algunas de las joyas más preciadas del catalanismo, como TV3 (eso sí, con una buena estocada vía IVA), el sistema educativo (con profesores en los juzgados y sus fotos en la prensa) y los Mossos d’Esquadra (con la Audiencia Nacional investigando).

Si siguen jugando al “todo o nada” pueden acabar alcanzando la nada

Si siguen jugando al “todo o nada” pueden acabar alcanzando la nada.

Porque hay algo que el nacionalismo catalán parece no detectar: Que en España cada vez hay más opinión pública y publicada que acepta el envite, que considera que, ya puestos, que haya “pollastre” de verdad y que es partidaria de doblar la apuesta y entrar hasta la cocina en enseñanza, policía y medios de comunicación.

La línea Puigdemont de más “pollastre”, por el contario, parte de la convicción de que un estado puede controlar una olla a presión durante un tiempo pero no indefinidamente porque le acabará estallando. Es posible que este análisis tenga más de terrible que de erróneo.

Esa es, en todo caso, la elección de Puigdemont: Llevar la situación al límite. Cuenta con que funcione la ya clásica estrategia conocida como acción – reacción – acción. El problema más serio de esta cadena es que habrá un eslabón a partir del cual la violencia será un escenario sin vuelta atrás.

Dicen que en las guerras la paz solo llega cuando una de las partes ha derrotado definitivamente a la otra o ambas están lo suficientemente desgastadas como para pensar que carecen de fuerza para lograr esa victoria. En nuestro caso, ni el 155 ni Llanera conquistarán el corazón del 47% ni ese 47% tiene suficiente fuerza como para tumbar a todo un Estado.

El independentismo ha tenido la oportunidad de dar un paso atrás y tratar de abrir una nueva etapa, al menos intentarlo. Sin embargo deben de sentirse fuertes y no desgastados al ver que conservan el 47% y la mayoría parlamentaria, así que han optado por exactamente lo contrario. La elección de Quim Torra implica más “pollastre de collons” y ninguna expectativa de “desescalada”, lo cual es tan descorazonador como irresponsable.

Pero es lo que hay.

Carlos M. Florit Canals
www.florit-abogados.com

14 mayo, 2018

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