Connect with us

ACTUALIDAD

Palabras transgénicas

Palabras transgénicas

Circula por el mundo alguna teoría según la cual quien domina el lenguaje tiene ganado el debate político.

Es cierto que todos los partidos combaten por imponer términos con los que les sea más fácil convencer al personal. Dicen reformas cuando aprueban recortes; llaman daños colaterales a los civiles inocentes que mueren en la guerra; hablan de interrupción del embarazo para decir aborto, aunque luego el embarazo nunca se reanude; nos venden movilidad geográfica, que suena bien, ¿quién desea la parálisis?, para decirnos que nos pueden destinar a otra provincia. Y así, cientos de ejemplos.

A derecha e izquierda, todos practican la neolengua, palabras transgénicas que conservan sus sílabas originales pero encierran un concepto que ha mutado su significado.

Esta semana hemos tenido dos ejemplos de retorcimiento lingüístico que me atrevo a calificar de geniales, y digo geniales simplemente porque esta mañana no me he levantado agresivo.

A derecha e izquierda, todos practican la neolengua, palabras transgénicas que conservan sus sílabas originales pero encierran un concepto que ha mutado su significado

El ministro de Fomento José Luis Abalos soltó sin despeinarse que el PSOE no puede admitir un gobierno de coalición con Podemos. Eso sí, matizó, sí es aceptable que haya ministros de Podemos siempre que no sea bajo la fórmula de gobierno de coalición.

¿Y qué puñetas es un gobierno con ministros de dos partidos distintos más que un gobierno de coalición? (digo puñetas y no otra palabra más castiza porque ya he dicho que no me he levantado agresivo)

Se ve venir que una de las principales tareas de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias va a ser la de negociar el nombre de su gobierno: Gobierno de coalición, de gestión compartida, de colaboración ejecutiva, de cooperación ministerial… las posibilidades son casi infinitas, tantas como permutaciones matemáticas de letras y sílabas puedan imaginar.

¿Y qué puñetas es un gobierno con ministros de dos partidos distintos más que un gobierno de coalición? (digo puñetas y no otra palabra más castiza porque ya he dicho que no me he levantado agresivo)

Ignacio Aguado, de Ciudadanos, no se ha querido quedar a la zaga y después de varios días afirmando que no iban a negociar con Vox ha aclarado que están dispuestos a sentarse a hablar con el partido de Santi Abascal, pero no a negociar.

Hablarán del tiempo, imagino, que si el verano se ha retrasado, que si es inminente que llegue el calor, que si en Madrid ya ha llegado, que están a treinta grados.

De hecho, las posibilidades de Aguado también son múltiples: Puede negociar, hablar, también puede conversar, intercambiar propuestas, dialogar. Si se cansan de hablar, que prueben a departir e incluso a parlamentar, que entre políticos con representación parlamentaria, la palabra siempre queda bien. Y si quiere provocar una ruptura, que deje de hablar y se ponga a platicar, que eso a Vox le sonará a inmigrante sudaca.

Me pregunto si en su vida privada Ábalos y Aguado actuarán igual. Si sus respectivas les pillan con otra, ¿dirán lo que todos?

– Cariño, no es lo que parece.
¿O acudirán al uso alternativo del lenguaje?

– Cariño, yo te prometí fidelidad. De no acostarme con otras, no dijimos nada.

Ese retorcimiento de las palabras de la lengua se combina con otros fenómenos más conocidos, como los tópicos y la negación de contradicciones evidentes.

Ernest Maragall, en la Sexta, le ha dicho a Ana Pastor que si Colau le permite ser alcalde gobernará para todos los ciudadanos. Supongo que proclamará la independencia y a continuación se aplicará a sí mismo el 155 para, alternativamente, ir gobernando para todos.

Pablo Casado no ha podido apuntarse al tópico simplemente porque no gobernará para nadie. Pero nos ha dado un recital de declaraciones contradictorias.

Dos días antes de las elecciones generales dijo que el PP ya ofrecía todo lo que ofrecía Vox. Dos días después, dijo que el PP y Vox no tenían nada que ver, porque el PP es de centro y Vox de extrema derecha. Y después de las municipales ha dicho que el PP ha tocado siempre la misma partitura.

Será que Casado interpreta las cuatro estaciones de Vivaldi: primavera centrista, otoño conservador, invierno ultra y el verano, de vacaciones.

Aviso, así estaremos prácticamente hasta agosto, hasta que hayamos investido Presidente, gobiernos autonómicos y alcaldes.

Carlos M. Florit Canals

www.florit-abogados.com

Haz clic para seguir leyendo
Publicidad
Comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *