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No solo es la economía, estúpido

No solo es la economía, estúpido

Un asesor de Clinton pronunció estas palabras tantas veces repetidas

Cuando George Bush padre arrasó a Saddam Hussein en la primera guerra del golfo, la que liberó Kuwait, hubo unanimidad en pensar que tenía ganada la reelección. De hecho, las figuras del Partido Demócrata ni siquiera se presentaron a las primarias, que ganó un desconocido gobernador de Arkansas, Bill Clinton.

Ocurrió, sin embargo, que entre la victoria militar y las elecciones presidenciales se desató una grave crisis económica. George Bush apeló entonces a sentimientos patrióticos, a la guerra del golfo, a los principios de la derecha moral de Ronald Reagan… y perdió. Un asesor de Clinton pronunció esas palabras tantas veces repetidas: “Es la economía, estúpido”

El estúpido de Pedro Sánchez ha sido humillado en Madrid también por la economía, pero no solo.

La ciudadanía madrileña ha votado masivamente y lo ha hecho contra el gobierno: El PSOE ni siquiera liderará la oposición y los votantes han jubilado anticipadamente a Pablo Iglesias.

Hay sed de libertad de circulación: Poder salir de casa, de día o de noche, poder salir de la ciudad, de la Comunidad y del País

La economía ha sido un factor muy importante en el resultado electoral. Los madrileños quieren abiertos bares y restaurantes, gimnasios y peluquerías. Quieren dramáticamente que se permita a la economía moverse. Entre salvar la economía o seguir con restricciones, el resultado ha sido plebiscitario: Economía.

Seguramente ha influido el hartazgo a toques de queda, a confinamientos perimetrales, ahora comarcales, ahora municipales, ahora por Comunidades, ahora por barrios; hay sed de libertad de circulación: Poder salir de casa, de día o de noche, poder salir de la ciudad, de la Comunidad y del País.

Los ciudadanos somos así. Hace un año vigilábamos desde el balcón si alguien circulaba por la calle, prestos a denunciarlo y ahora le damos hasta en el carné de identidad al que nos hable de continuar restringiendo nuestra libertad. En parte porque ya no aguantamos más, ni económica ni psicológicamente, y en parte porque descontamos y anticipamos el efecto de las vacunas.

Pero sin duda hay más.

Pactar con Esquerra o con Bildu puede no afectar a tus expectativas electorales en algunos territorios, pero es completamente incompatible con ganar en Madrid. La pregunta es en cuántas provincias ser un gobierno Frankenstein es garantía de debacle y en cuántas es algo tolerable por el electorado. Pedro Sánchez ya pactó la moción de censura con esos partidos y sobrevivió a las dos elecciones generales de 2019, así que el resultado brutal que el gobierno ha sufrido en Madrid ha de tener alguna explicación más: El hastío hacia una forma de hacer política.

El marketing, con lo que tiene de sacrificio de la verdad, es consustancial a la vida democrática de Occidente, pero en el caso de Pedro Sánchez, la mentira y el puro marketing son el alfa y omega de su actuación, lo ocupan todo y agotan su proyecto político.

Pedro Sánchez es un embustero profesional que dedica las veinticuatro horas del día a vendernos mercancía averiada con su “spin doctor” de cabecera, Iván Redondo. Y en Madrid han dicho basta.

Podemos, Errejón y Vox son productos tóxicos. Cada uno a su manera y cada uno con su grado de toxicidad

Es verdad que Ángel Gabilondo ha sido un candidato cansado. Casi me preguntaría si se habrá votado a sí mismo, porque todos sabemos que hace dos años que espera permiso para retirarse. Pero los madrileños no han salido en masa a votar contra Gabilondo sino contra Sánchez.

No quiero terminar sin una reflexión: Podemos, Errejón y Vox son productos tóxicos. Cada uno a su manera y cada uno con su grado de toxicidad. La campaña a la que han sometido a Madrid ha sido bochornosa. Entre los tres se han llevado el 33% de los votos. Uno de cada tres madrileños. Yo prefiero, absolutamente, la aburrida convivencia de casi cuarenta años de democracia.

Nuestro mapa político sigue teniendo demasiadas hipotecas por todos los lados, pero eso da para otra entrada.

PD: Dicen que estas elecciones suponen la muerte política de Ciudadanos. No es verdad. Ciudadanos murió en noviembre de 2019. Arrimadas solamente pasea el cadáver negándose a darle cristiana sepultura. Cuanta más toxicidad acumule la política española, más les lloraremos.

Carlos M. Florit Canals
www.florit-abogados.com

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