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Mesa de Monólogos

Mesa de Monólogos

…porque los diálogos complicados se afrontan discretamente, sin luz ni taquígrafos, confidencialmente, en privado. Y luego salen o no salen

Lo llaman “Mesa de Diálogo” pero todo parece indicar que nacerá como una “Mesa de Monólogos”

Entre alfombras rojas y Mossos vestidos con alpargatas de gala, Quim Torra dejó claro que él sólo hablará de independencia y amnistía frente a la pretensión de Pedro Sánchez de poner sobre la “Mesa” un total de 44 puntos que van desde la financiación autonómica a la supervivencia del Delta del Ebro.

Sinceramente, prefiero ver políticos sentados alrededor de una mesa a contemplar contenedores quemando en la Plaça Urquinaona o en Vía Layetana pero es complicado pensar que de esa “Mesa” vaya a salir una convivencia sincera y duradera.

De entrada, porque los diálogos complicados se afrontan discretamente, sin luz ni taquígrafos, confidencialmente, en privado. Y luego salen o no salen.

Lo otro, lo que se organiza con pomposidad y parafernalia, no deja de ser una puesta en escena. Pedro Sánchez y la Generalitat no superarán en montaje, por ejemplo, a aquella Conferencia de Paz de Madrid de 1991. George Bush, Mijaíl Gorbachov, el Rey Juan Carlos, Felipe González, Yasser Arafat, Isaac Shamir… un plantel de lujo, una ciudad paralizada, discursos preciosos y ningún resultado.

La “Mesa de Diálogo” tiene toda la pinta de ser eso, una performance.

Sí, todo parece indicar que la “Mesa de Diálogo” se plantea con la idea de hacer política en minúscula y eso es garantía de monólogos

Hay quien piensa que Pedro Sánchez está dispuesto a vender el alma, no su alma sino la de todos; otros consideran que le dará carrete al diálogo mientras le sirva para ir aguantando la legislatura y cuando le deje de ser útil, despachará la “Mesa” con todos los que estén sentados a su alrededor. La experiencia permite todas las interpretaciones, aunque veo más previsible la segunda.

Entre las fuerzas independentistas, Esquerra ha convertido que haya “Mesa” en la clave de bóveda de su propuesta electoral, aunque el primer round de imagen lo ha ganado Torra.

Sí, todo parece indicar que la “Mesa de Diálogo” se plantea con la idea de hacer política en minúscula y eso es garantía de monólogos. Cada cual con su discurso, los que estén sentados y los que se queden fuera, cada uno con su estrategia político-electoral y todos con sus respectivos departamentos de comunicación a todo trapo.

En realidad, el abismo abierto entre independentismo y constitucionalismo, o entre Catalunya y España, si se quiere, con la fractura interna en la propia sociedad catalana, bien merece que se hable, pero para hacer Política en mayúscula.

Eso significaría que hablaran todos, no solo la actual mayoría de gobierno en España. Eso significaría que hablaran todos lealmente, para buscar soluciones y no votos.

Eso significaría que hablaran todos con pragmatismo, con realismo, con sinceridad, pero con los pies en el suelo.

Algo así como el diálogo que la clase política española supo sostener durante la Transición, sin “Mesas” pero con un espíritu, el Espíritu de la Transición, digno de reconocimiento. Pero eso ya es historia, no se ha repetido nunca desde entonces y nada hace pensar que regrese a nuestra vida política actual.

Solamente soy capaz de prever dos cosas con bastante seguridad: Que será muy cansino y que muchos debates de fondo muy necesarios en nuestra sociedad quedarán eclipsados.

Carlos M. Florit Canals
www.florit-abogados.com

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