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DEPORTES

El Mallorca duerme como colíder de Primera División tras vencer al Eibar

Mallorca-Eibar

Dani Rodríguez, con su tempranero gol, allana el camino del triunfo a un equipo que sigue mostrándose como un bloque compacto

Magníficas expectativas para el Real Mallorca en su regreso a Primera División, que ha iniciado con una meritoria victoria frente al Eibar (2-1) en un partido muy disputado, de gran despliegue físico y en el que el conjunto de Vicente Moreno volvió a demostrar sus cualidades como bloque sin fisuras en el que todos los jugadores se vacían solidariamente en beneficio del grupo.

Fiel a su estilo, y a falta de fichajes verdaderamente diferenciales, Vicente Moreno volvió a depositar su confianza mayoritariamente en los futbolistas que obraron el milagro del ascenso, y tan solo dos de las nuevas incorporaciones, Lumor y Febas, tuvieron acomodo en el once inicial. El resto de la alineación apenas difirió de la pasada temporada, con Reina en la portería, Sastre, Raíllo y Valjent, con el acompañamiento de Lumor (sustituto necesario del añorado Pervís Estupiñán), en la retaguardia: Salva Sevilla llevando las manijas del centro del campo junto a Baba, Febas y Dani Rodríguez, este último escorado claramente a banda derecha; y con Lago Junior y Ante Budimir como jugadores más ofensivos.

Un tempranero gol de Dani Rodríguez, a los cuatro minutos de juego, puso en ventaja al Mallorca frente a un rival que se veía superado por las acometidas locales. El mediocampista gallego controló una buena asistencia de Aleix Febas para, en una carrera prodigiosa, plantarse solo ante el guardameta Dmitrovic y batirle por bajo. El futbolista de Betanzos inauguraba así no solo la cuenta goleadora de su equipo, sino la suya propia en la máxima categoría, donde, posiblemente, a sus 31 años, ha llegado mucho más tarde de lo que se merecía por sus cualidades físicas y técnicas.

A este gol, siguieron varias oportunidades claras de los bermellones, a cargo de Budimir y Lago Junior, ante un Eibar que conservaba el dominio de la pelota pero que, salvo en un remate de su jugador más peligroso, el chileno Orellana, apenas inquietó a Manolo Reina en esta primera entrega del partido.

El central armero Oliveira pasó de héroe a verdugo de su equipo en pocos minutos: marcó el tanto del empate, y posteriormente anotó en propia puerta el tanto de la victoria mallorquinista

En la segunda parte, el panorama cambiaría sustancialmente. El entrenador visitante, Mendilíbar, consciente de que su equipo necesitaba con urgencia un revulsivo, ya había movido el banquillo antes del descanso, retirando al argentino Escalante y confiando la sala de máquinas a Edu Expósito, que regresaba a Son Moix apenas unas semanas después de perder el ascenso a Primera División en el feudo mallorquinista cuando defendía la camiseta del Deportivo.

Con los locales agazapados atrás a la espera de algún contragolpe que asegurase la victoria, el Eibar empezó a crear peligro de verdad. Sergi Enrich, en un cabezazo, obligó a Reina a lucirse en una portentosa estirada, y Orellana volvió a intentarlo en un disparo lejano que se marchó fuera. Sin embargo, tanto iba el cántaro a la fuente que acabó por romperse, y el central portugués Paulo Oliveira perforó la portería bermellona tras un rechace de Reina.

Corría el minuto 56 de partido y los vascos, con el marcador igualado, se lanzaron a por los tres puntos, siguiendo las órdenes de Mendilíbar desde el banquillo. Sin embargo, el Mallorca supo reaccionar y de nuevo volvió a inquietar la portaría de Dmitrovic en varias aproximaciones. Finalmente, a falta de un cuarto de hora para el final del tiempo reglamentario, un centro de Joan Sastre fue tocado por Oliveira y el balón acabó besando las mallas. En cuestión de pocos minutos, el zaguero luso había pasado de héroe a verdugo de su propio equipo.

Consciente de que el triunfo ya no se le podía escapar de las manos, Vicente Moreno trató de resistir el asedio del rival reforzando la defensa con la presencia de Xisco Campos. Antes de ello, el preparador valenciano había dado entrada a Alex Alegría y Trajkovsi para refrescar a un grupo que comenzaba a dar señales manifiestas de agotamiento.

Con estos primeros tres puntos, y a falta de que se disputen los partidos del domingo, el Real Mallorca se coloca nada menos que en la segunda posición de la clasificación de Primera División, solo por detrás del Real Madrid. Aunque a estas alturas del campeonato el orden en la tabla sea puramente testimonial, la realidad es que para la afición rojilla, que hace apenas dos años veía jugar a su equipo en Segunda B, este coliderato provisional sabe a auténtica gloria.

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