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Los vertidos fecales dejan a Palma sin playas urbanas

Can Pere Antoni

Cort decreta el enésimo cierre de Can Pere Antoni y Ciutat Jardí por un nuevo fallo de la estación depuradora que coincide con las lluvias registradas hoy

Las playas urbanas de Palma, Can Pere Antoni y Ciutat Jardí, vuelven a estar cerradas al baño a causa de vertidos de aguas pluviales y residuales provocadas por las lluvias registradas a lo largo del día de hoy en la ciudad. Una vez más, las precipitaciones, a pesar de haber alcanzado niveles más bien moderados hasta el momento, han ocasionado la avería de la estación depuradora del Torrent Gros, que ha vertido las aguas mixtas a las playas y ha obligado al Ayuntamiento de Palma a colocar de nuevo la bandera roja, que indica la prohibición de bañarse en las aguas.

Esta incidencia ocurre apenas seis días después de que el temporal del pasado martes tuviera nuevamente como consecuencia el cierre de estas dos playas, además de la de Cala Major. En este caso, la bandera roja ondeó hasta el jueves siguiente, día en el que Cort dispuso, al fin, de los resultados de los análisis biológicos que certificaban que las aguas volvían a ser aptas para el baño.

De momento, según ha informado el Ayuntamiento, tanto Ciutat Jardí como Can Pere Antoni permanecerán bajo esta restricción durante toda la jornada de hoy lunes, a la espera de que a partir de mañana se pueda determinar si existe o no riesgo de contaminación por contacto con aguas fecales.

Los restauradores se plantean denunciar al Ayuntamiento, mientras este se limita a señalar que los problemas se paliarán cuando se construyan las infraestructuras que se necesitan

El cierre de las playas urbanas de Palma ha sido una de las noticias recurrentes en este verano. Aunque no estamos hablando de un problema nuevo, y ya en anteriores temporadas turísticas la bandera roja ondeó con frecuencia en el litoral palmesano, la realidad es que en el verano de 2019 la situación se les está yendo de las manos tanto al Consistorio como a la empresa municipal Emaya. Los cierres son constantes, y ni siquiera, como ha sido el caso de hoy, hace falta que las precipitaciones sean excesivas para que la estación depuradora falle y los vertidos acaben en el mar, contaminando las playas de la bahía de Palma.

La indignación entre vecinos, comerciantes y turistas es absoluta ante la incapacidad de los responsables municipales para hallar una solución efectiva a esta reiteración de cierres de los espacios de baño. De hecho, desde la Asociación de Restauradores de Balears ya se ha anunciado la posibilidad de reclamar judicialmente a Cort las cuantías de las perdidas económicas que los bares y restaurantes de la zona están soportando a causa del cierre continuado de las playas de Can Pere Antoni y Ciutat Jardí. También la prensa alemana y británica se está haciendo eco este verano de los problemas de vertidos que están afectando al litoral de la capital balear, contribuyendo a perjudicar la buena imagen de Palma como destino turístico.

Por parte de Cort y Emaya la explicación es siempre la misma: resulta imprescindible esperar a que se construyan las nuevas infraestructuras destinadas a reducir la mayor parte de los vertidos contaminantes en la badía de Palma. La empresa municipal no ofrece fechas, ni siquiera aproximadas, sobre cuándo será posible contar con estas infraestructuras. De hecho, Emaya ni siquiera se compromete a acabar al cien por cien con los vertidos, sino que se limita a señalar que los futuros equipamientos contribuirán a que las playas urbanas no tengan que cerrarse tan a menudo como hasta ahora.

 

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