https://web.conselldemallorca.cat/ca/totes-les-noticies/-/asset_publisher/bqOupoVYvgPA/content/mallorca-el-millor-regal-per-a-aquestes-fest-1/559414?_com_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_bqOupoVYvgPA_redirect=https%3A%2F%2Fweb.conselldemallorca.cat%2Fca%2Ftotes-les-noticies%3Fp_p_id%3Dcom_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_bqOupoVYvgPA%26p_p_lifecycle%3D0%26p_p_state%3Dnormal%26p_p_mode%3Dview%26_com_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_bqOupoVYvgPA_cur%3D1%26_com_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_bqOupoVYvgPA_delta%3D21%26p_r_p_resetCur%3Dfalse%26_com_liferay_asset_publisher_web_portlet_AssetPublisherPortlet_INSTANCE_bqOupoVYvgPA_assetEntryId%3D853880
Judy Munro-Leighton y Carmen Calvo, dos mujeres que deshonran a su género
OPINIÓN

Judy Munro-Leighton y Carmen Calvo, dos mujeres que deshonran a su género

Hay momentos en la vida política de los Estados Unidos en los que su Tribunal Supremo manda mucho. Por ejemplo, cuando dio por bueno el recuento de votos en Florida, en las elecciones entre Bush y Al Gore, o más recientemente al legalizar el matrimonio homosexual.

En los últimos años el Supremo americano, cuyos miembros son vitalicios, estaba formado por cuatro magistrados conservadores (nombrados por Reagan y Bush), cuatro de izquierdas (nombrados por Bill Clinton y Obama) y Anthony Kennedy, el que desempataba, nombrado por Reagan pero que en temas morales se sumaba al bloque de izquierdas, como ocurrió con la legalización del matrimonio homosexual.

El pasado mes de junio Anthony Kennedy presentó su renuncia por razones de edad (81). Todos entendieron que el nombramiento de su sucesor era un hecho político de la mayor importancia.

Donald Trump nominó a Brett Kavanaugh, un juez católico practicante abiertamente pro-vida. La izquierda se movilizó para evitar su designación. Fue entonces cuando apareció Christine Blasey Ford quien afirmó que hace nada menos que 36 años, Kavanaugh la había acosado sexualmente.

La nominación de Kavanaugh se complicó aún más cuando apareció una segunda mujer, Judy Munro-Leighton, asegurando que hace años Kavanaugh la violó. Otras dos mujeres completaron el cuadro de acusaciones… sin más prueba que sus palabras.

Judy Munro-Leighton le ha jugado una mala pasada al feminismo pero le ha hecho un gran favor a la causa de la presunción de inocencia

En América proliferaron los pronunciamientos feministas con el argumento, bien conocido en España, de que se debe dar más valor al testimonio inculpatorio de la mujer que a la presunción de inocencia del varón.

Cualquier otro Presidente hubiera renunciado a Kavanaugh pero ya sabemos que a Donald Trump le encanta entrar como elefante en cacharrería y desafiar todo lo políticamente correcto, así que se obstinó hasta lograr que Cámara de Representantes y Senado, con ajustada mayoría republicana, convalidaran su nombramiento.

Esta semana Munro-Leighton ha reconocido que había mentido, que Brett Kavanaugh no la había violado y que se inventó la historia porque no podía soportar que un Juez pro-vida pudiera inclinar la balanza contra el aborto en futuras sentencias.

Judy Munro-Leighton le ha jugado una mala pasada al feminismo pero le ha hecho un gran favor a la causa de la presunción de inocencia.

En un ámbito muy distinto, aquí la protagonista de la semana ha sido Carmen Calvo.

La aportación de la vicepresidenta Calvo a la ciencia política se limitaba, hasta la fecha, a una afirmación que hizo cuando era ministra de cupo en los gobiernos de Zapatero: “El dinero público no es de nadie”, filosofía que subyace a muchos comportamientos políticos de sus correligionarios socialistas andaluces, ERES falsos, peonadas, cursos de formación, puticlubs… Total, si se gastan un dinero que no es de nadie…

Esta semana, tras demostrar su torpeza en su visita al Vaticano (es insólito que en relaciones diplomáticas un Estado tenga que desmentir a otro sobre el contenido de una visita oficial), Carmen Calvo se ha pitorreado de todos nosotros en la rueda de prensa de los viernes.

Calvo debe ser de la escuela de Enrique Tierno Galván, un personaje con mucha más formación pero no menos cinismo, que en su día afirmó que las promesas electorales están para no cumplirse. La vicepresidenta no considera que lo dicho por Sánchez candidato vincule a Sánchez Presidente ni se le pasa por la cabeza que podamos exigir coherencia entre uno y otro Pedro Sánchez

Pedro Sánchez había afirmado el pasado mes de mayo que en Catalunya había habido un delito de rebelión. Carmen Calvo se metió en un jardín al afirmar que el Presidente nunca había dicho eso. Pues bien, cuando le sacaron las palabras de Pedro Sánchez, Carmen Calvo objetó que en mayo Sánchez no era Presidente y, por ello, que “el Presidente” nunca lo había dicho.

Calvo debe ser de la escuela de Enrique Tierno Galván, un personaje con mucha más formación pero no menos cinismo, que en su día afirmó que las promesas electorales están para no cumplirse. La vicepresidenta no considera que lo dicho por Sánchez candidato vincule a Sánchez Presidente ni se le pasa por la cabeza que podamos exigir coherencia entre uno y otro Pedro Sánchez.

Más que una “boutade”, lo de Calvo es un lapsus linguae, una confesión de sus valores políticos.

En fin, que las mujeres merecen comportamientos y representantes mucho mejores que Judy Munro-Leighton y Carmen Calvo.

Carlos M. Florit Canals
www.florit-abogados.com

5 octubre, 2018

Deja un comentario