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Estar dispuesto a morir, estar dispuesto a matar
OPINIÓN

Estar dispuesto a morir, estar dispuesto a matar

Hace años solía escuchar “Postres de Músic”, una tertulia política de “Catalunya Ràdio” dirigida por el historiador Josep Ma Solé i Sabaté en la que solía intervenir como invitado un tal Ramon Barnils.

Barnils era un tío de planteamientos nacionalistas muy duros. Recuerdo que un día llegó a decir que lo único que le recriminaba a ETA era que hubiera atentado en Barcelona porque esto significaba darle a Catalunya la consideración de “España”. Para Ramon Barnils el País Vasco estaba en guerra con España. Atentando en Catalunya, ETA venía a reconocer a Catalunya como territorio español.

Eso era lo único que tenía que recriminarle a ETA, dijo.

Ramon Barnils era tan duro como transparente en sus proclamas. Podía escandalizar, pero no engañaba. Un buen día le perdí la pista y tiempo después supe que había muerto, creo que después de una “larga enfermedad”.

Hoy hay otro Barnils en el mundo mediático nacionalista, Andreu Barnils, quien suele escribir los domingos en el digital Vilaweb. No sé por qué, pero siempre pienso que Andreu será hijo de Ramon. Andreu Barnils es también un tío de planteamientos independentistas duros aunque creo que no se atreve a proclamar con crueldad las consecuencias últimas de sus ideas.

Andreu Barnils (…) se pregunta si los catalanes están dispuestos a morir por la independencia. De hecho, recrimina que no se haga esta pregunta en público, que sea tabú hablar de eso, que no se normalice el debate sobre la disposición a morir. En realidad, la pregunta completa, que Andreu Barnils calla, es si los independentistas están, también, dispuestos a matar

Estar dispuesto a morir, estar dispuesto a matar

Andreu Barnils se pregunta si los catalanes están dispuestos a morir por la independencia. De hecho, recrimina que no se haga esta pregunta en público, que sea tabú hablar de eso, que no se normalice el debate sobre la disposición a morir.

Esta semana se pregunta si los catalanes están dispuestos a morir por la independencia. De hecho, recrimina que no se haga esta pregunta en público, que sea tabú hablar de eso, que no se normalice el debate sobre la disposición a morir.

En realidad, la pregunta completa, que Andreu Barnils calla, es si los independentistas están, también, dispuestos a matar.

Hoy por hoy, para que Catalunya se convierta en un país independiente hacen falta dos cosas, solo dos, ni una más, pero son imprescindibles ambas: Que los independentistas declaren la guerra de la independencia y que la ganen.

Andreu Barnils recrimina a los dirigentes hoy encausados o huidos que no se atrevieran a llegar hasta el final y lo atribuye a lo que sería un exceso de moralidad. Dice que decidieron no luchar para que no hubiera muertos.

Creo que se equivoca.

Quienes se hacen fotos con Arnaldo Otegi, quienes proponen listas conjuntas con Arnaldo Otegi, en la ciudad de Hipercor, en la región de la casa cuartel de Vic, en una nación con casi mil tiros en la nuca, ya han confesado cuál es su grado de moralidad política en estos temas.

Si llegado el momento de la decisión final los dirigentes independentistas abandonaron (todos, el “procés”; algunos, incluso el país) no fue por un rechazo moral a declararnos la guerra sino por una convicción de que no tenían la más mínima posibilidad de ganarla.

Me parece fantástico que Andreu Barnils rompa tabúes y hable con claridad, pero, ya puestos, que hable con claridad hasta el final: El independentismo debe plantear a los catalanes si están dispuestos a declararnos la guerra de la independencia, a morir en ella y a matar en ella (Y el Estado de Derecho debe tomar las prevenciones que procedan si la respuesta es que sí).

Me parece fantástico que Andreu Barnils rompa tabúes y hable con claridad, pero, ya puestos, que hable con claridad hasta el final: El independentismo debe plantear a los catalanes si están dispuestos a declararnos la guerra de la independencia, a morir en ella y a matar en ella (Y el Estado de Derecho debe tomar las prevenciones que procedan si la respuesta es que sí)

Todo eso, la entrada de Barnils, viene a cuento de unas declaraciones de la activista Teresa Forcades en una entrevista publicada en el mismo medio digital en la que lamentaba que la gente crea que no vale la pena morir por cambiar una línea de frontera (sic). Vistiendo disfraz de monja, quedaría muy feo que nos dijera que, además de morir, está dispuesta a más cosas en su guerra para poner esa “línea de frontera” en el Ebro.

Con todo, creo que hay que agradecer a gente como Barnils o Forcades que acerquen a los catalanes a un debate en esos términos tan dramáticos como reales, entre otras cosas, porque estoy convencido de que si este debate se generalizara en los líderes amarillos, habría un número de personas de sentimiento catalanista que dirían que no, que no están dispuestas a la atrocidad, ni a morir, ni a matar, suficiente como para que Catalunya entrara en una fase de post-nacionalismo.

Carlos María Florit Canals
www.florit-abogados.com

19 noviembre, 2018

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