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España no gana Gibraltar
OPINIÓN

España no gana Gibraltar

La Unión Europea había usado Gibraltar para meter presión al Reino Unido acordando, al empezar las negociaciones del Brexit, que España tendría derecho de veto en la definición de las futuras relaciones entre Gibraltar y la Unión Europea.

A la hora de la verdad, la Unión Europea ha cedido sin problema en este punto (en toda negociación conviene tener cartas a las que no te importe renunciar) y el texto legal final del acuerdo sobre el Brexit no concede a España ningún derecho de veto en el tema de Gibraltar.

Cuando el Gobierno español se dio cuenta amenazó con votar en contra del acuerdo, lo que hubiera tenido un valor simbólico porque se requiere, dentro de la Unión, mayoría reforzada (que puede conseguirse sin España), no unanimidad.

Al final, el Gobierno se ha conformado con una promesa política de no acordar nada sin el voto de España, promesa que, expresamente, queda fuera del Tratado y, por tanto, carece de fuerza de ley.

España no gana Gibraltar con ocasión del Brexit. Ni la cosoberanía. Ni ningún derecho legal de veto dentro de la Unión en las futuras negociaciones que quedan pendientes. Tampoco logramos nada de eso cuando entramos en la OTAN, ni cuando renunciamos a salir de la Alianza Atlántica ni cuando ingresamos en el entonces Mercado Común.

¿Por qué los británicos devolvieron Hong Kong a China y no devuelven Gibraltar a España? Obviamente, porque ni tenemos el poder militar de China, ni su influencia política, ni su potencial económico ni su demografía. Tampoco somos capaces de tener una política exterior sólida, compartida por todos por encima de vaivenes y cambios de gobierno.

¿Por qué los británicos devolvieron Hong Kong a China y no devuelven Gibraltar a España? Obviamente, porque ni tenemos el poder militar de China, ni su influencia política, ni su potencial económico ni su demografía. Tampoco somos capaces de tener una política exterior sólida, compartida por todos por encima de vaivenes y cambios de gobierno

En tiempos de Felipe González, apostamos, dentro de Europa, por el eje franco-alemán de François Mitterrand y Helmut Kohl. Históricamente, ser aliados (subordinados) de los franceses no nos ha permitido conseguir más que migajas, en el mejor de los casos.

Con José María Aznar dimos la espalda a Francia y apostamos por los Estados Unidos, forjando alianzas circunstanciales con Reino Unido y Polonia dentro de la Unión. Aquello se acabó con el cambio de gobierno después del 11-M.

Zapatero regresó al eje franco-alemán a cambio de nada. Por el placer de no levantarse ante la bandera norteamericana y de retirar las tropas de Irak.

Con Mariano Rajoy, el principal y casi único argumento que España ha sido capaz de presentar a Europa es que si el Banco Central Europeo no compra (en masa) deuda pública española, España quebrará y arrastrará a toda la Unión. Aquello del “too big to fail”.

Y Pedro Sánchez…. ¿alguien se toma mínimamente en serio a este sujeto en el concierto internacional?

Nuestra política exterior no obedece a un análisis inteligente, serio, compartido e implementado por los sucesivos gobiernos como política de interés nacional. Al contrario, se improvisa, cambia con las legislaturas y responde a intereses coyunturales de partido.

En economía somos fundamentalmente deudores. Europa no puede contar con España para tirar del carro. A lo máximo que aspiran nuestros socios es que, siendo un problema, seamos un problema controlado.

Y estamos desunidos. Con un 47% de la región que representa el 20% del PIB queriendo reventar el país, con el enfrentamiento de fondo entre constitucionalismo y populismo, con la incubación de un euroescepticismo de derechas (Vox) alimentado por la frustración de los recortes y Sentencias favorables a Puigdemont que vienen de Europa y con una fragmentación parlamentaria que ha devenido estructural y que nos hace más o menos ingobernables desde 2015.

Se ha repetido mil veces, en política internacional no hay amigos, hay intereses. (¿Alguien ha calculado y explicado en Europa cuánta deuda pública nos ha de comprar el BCE por los impuestos que se nos escapan por Gibraltar?)

Con todos estos mimbres, hubiera sido un milagro lograr algo importante en Gibraltar.

Se ha repetido mil veces, en política internacional no hay amigos, hay intereses. (¿Alguien ha calculado y explicado en Europa cuánta deuda pública nos ha de comprar el BCE por los impuestos que se nos escapan por Gibraltar?)

Lo primerísimo que hemos de hacer es saber cuáles son nuestros intereses y defenderlos a una, más allá de coyunturas electorales. Que la política exterior sea realmente, no solo nominalmente, una política de Estado.

Luego habrá que aprender que en el mundo nadie nos regalará nada. Seremos lo que nos ganemos.

O sea, que todo parece indicar que seguiremos perdiendo Gibraltar.

Carlos María Florit Canals
www.florit-abogados.com

27 noviembre, 2018

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