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OPINIÓN

Errejonazo

Errejonazo

Iñigo Errejón tenía fama de inteligente y de indeciso. En el entorno de Pablo Iglesias nadie pensaba que Errejón fuera capaz de atreverse a romper con el partido. Sin embargo, las personas que nunca han de atreverse, un día lo hacen. Iñigo Errejón, marchándose, ha asestado un golpe mortal a Podemos.

Los detalles, anunciarlo a pocos meses de las elecciones, sin dar margen de reacción, a medias con Carmena, el día del aniversario de la fundación de Podemos, justo cuando Pablo Iglesias acababa de empezar su baja de paternidad -que suspendió dejando en evidencia a Irene Montero- no es tanto crueldad como fría inteligencia ejecutada con maestría.

Ha pillado a Pablo Iglesias absolutamente desprevenido. Jaque mate.

El núcleo duro fundador de Podemos se forjó asesorando a Hugo Chaves y recibiendo financiación del régimen venezolano para exportar la revolución bolivariana fuera de América Latina. Entonces no existía Podemos, solamente una Fundación en la que estaban Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Iñigo Errejón, Carolina Bescansa y Luís Alegre. Siendo éstas las bases, ¿qué podía salir bien?.

Iglesias controla Podemos a través de “apparatchiks” que no puedan hacerle sombra y que, por ello, tampoco tienen entidad para sucederle. Este es el caso de Pablo Echenique. El único motivo por el que Iglesias mantiene a Echenique de secretario de organización es que el personaje es tan impresentable que no hay riesgo de que pueda aspirar a nada

Tras la caída de Monedero por cobrar de Venezuela a través de una sociedad, empezaron las discrepancias entre Iglesias y Errejón. Pablo Iglesias disfrutaba atemorizando. Que el miedo cambie de bando, decía. Errejón, en cambio, era partidario del disimulo.

La división arreció en la efímera legislatura de 2015. Pablo Iglesias apostaba por forzar nuevas elecciones en las que conseguir el “sorpasso”, Errejón por el pragmatismo.

El cese del errejonista Sergio Pascual como secretario de organización marcó un punto de no retorno. Entonces Iñigo no respondió al golpe. Tampoco en Vistalegre II. Ha tardado dos años y nueve meses en encontrar el momento. Y ciertamente, lo ha encontrado.

Posiblemente Pablo Iglesias ya era un cadáver político desde que se gastó casi un millón de euros en comprarse un casoplón en Galapagar, un municipio de acaudalados residentes votantes del PP.

Iglesias controla Podemos a través de “apparatchiks” que no puedan hacerle sombra y que, por ello, tampoco tienen entidad para sucederle. Este es el caso de Pablo Echenique. El único motivo por el que Iglesias mantiene a Echenique de secretario de organización es que el personaje es tan impresentable que no hay riesgo de que pueda aspirar a nada.

Su otro apoyo es la portavoz, Irene Montero, la madre de sus gemelos, la Señora de Villa Tinaja.

En Madrid, sin Carmena ni Errejón, el entorno de Pablo Iglesias es un desierto y en el resto del territorio no hay ni siquiera barones, solo confluencias, taifas prestas a refugiarse en nacionalismos locales en los que encontrar un espacio en el que sobrevivir.

Pablo Iglesias a un diputado del PP: "A ver si voy a bajar"En Madrid, sin Carmena ni Errejón, el entorno de Pablo Iglesias es un desierto y en el resto del territorio no hay ni siquiera barones, solo confluencias, taifas prestas a refugiarse en nacionalismos locales en los que encontrar un espacio en el que sobrevivir

El proceso de destrucción de la extrema izquierda no ha concluido. Todavía falta una batalla, la que librarán Pablo Iglesias, en su fase final, y Alberto Garzón. Hace años Alberto Garzón obtuvo escaño por Málaga y el partido, Izquierda Unida, le puso chófer, un militante de base anónimo. Un tal Pablo Iglesias Turrión.

Para un ego como el de Pablo Iglesias, haber sido el chofer de Alberto Garzón es una humillación que solo limpiará el día que lo defenestre. Y Alberto lo sabe. Conoce a Pablo. De hecho, al principio Iglesias lo ninguneó e intentó dejarle fuera del mapa político en las generales de 2015, pero Garzón se salvó in extremis sacando su escaño por Madrid. Ahora Garzón, desde su vieja Izquierda Unida, ve la posibilidad no muy lejana de liderar un espacio en demolición. El enfrentamiento final entre ambos es inevitable.

Hay quien dice que el PSOE será el gran beneficiario de la voladura de Podemos. Incluso muchos ven a Iñigo Errejón en el PSOE. Hay precedentes: Enrique Curiel, Cristina Almeida o Diego López Garrido primero denunciaron el fundamentalismo de Julio Anguita y luego acabaron en el PSOE, como antes había hecho el eurocomunista Jordi Solé Tura.

Para mí, lo esencial es que la espada de Damocles para la convivencia, las libertades y la economía de nuestro país se extingue. Nunca le perdonaré a Mariano Rajoy que usara sus influencias mediáticas para promocionar a Podemos para generar voto del miedo con el que tapar su corrupción y para dividir el voto del PSOE.

Podemos se acaba, es una buena noticia para España.

P.D.: Ramón Espinar ha anunciado este viernes por sorpresa que renuncia a seguir liderando Podemos en la Comunidad de Madrid y que renuncia igualmente a sus cargos tanto en la Asamblea de Madrid como en el Senado, donde era portavoz del grupo confederal de Unidos Podemos.

Carlos M. Florit Canals

www.florit-abogados.com

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