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De vacunas y contravacunas

De vacunas y contravacunas

¿Cómo quieren que les creamos cuando nos digan que Jansen, Pfizer o Moderna son seguras o cómo se extrañan de que la mitad de los llamados, la semana pasada, haya decidido no vacunarse?

Mustafa Kemal Atatürk tenía una frase (de esas que retratan a los personajes que las pronuncian) que decía así: “Es feliz el hombre que puede decir: Soy turco”. Lo siento por él, pero se equivocó de país. Será feliz el hombre que pueda decir: “Soy chino”.

China ha creado su propia vacuna. Ningún periódico les dice a los chinos que provoque un trombo cada doscientas mil o trescientas mil personas. No pueden conectarse a YouTube ni a Twitter de forma que tampoco pueden leer noticias que les generen dudas y mucho menos teorías conspiranoicas y tienen un gobierno que decide sin tener que pensar en la oposición o en las próximas elecciones porque no hay oposición ni próximas elecciones. Así que se vacunan, no les pasa nada, viven, vuelven a la normalidad y son felices.

Son felices y encima filosofan: “Cuidado con lo que le pides a la vida, no sea que la vida te lo conceda”. En Occidente le hemos pedido a la vida libertad de expresión, libertad de información, pluralismo de opiniones… y la vida nos lo ha concedido.

China ha creado su propia vacuna. Ningún periódico les dice a los chinos que provoque un trombo cada doscientas mil o trescientas mil personas

Y ahora leemos que hay un trombo en Asturias, aunque no nos informan de dónde y cuándo ha fallecido cada uno de los tres mil muertos al año por tomar una aspirina (eso dicen); nos informan que Múnich y Berlín han suspendido la vacunación con AstraZeneca; nos dicen que en Noruega, en una residencia de ancianos, vacunaron con Pfizer y a los pocos días murieron la mitad de los vacunados; leemos que Israel, el país más vacunado del mundo, se ha retirado del Euro MoMo (que no es un museo de arte moderno sino el sistema europeo de “MOnitoring MOrtality”) coincidiendo con que en las últimas ocho semanas presentaría un fuerte exceso de mortalidad de ancianos en relación al año pasado y peléate tú con la web a ver si es verdad, exageración o mentira; o que Chile, el tercer país más vacunado del mundo, tiene una tercera ola de espanto…

No solamente recibimos mucha información contradictoria, parte de ella no contrastada, sino que también sufrimos los vaivenes de las autoridades.

Con AstraZeneca, en poco más de un mes, España ha registrado, como mínimo, las siguientes opciones:

-Primero, que solo se dispensaría a menores de 55 años
-Luego, que solo se pondría a menores de 65 años
-Luego, durante unos días, todo lo contrario, que se vacunaría a mayores de 60 años Luego, durante otros pocos días, que no se le pondría a nadie.
-Luego, que no hay riesgo y que se aplicaría a todos, sin distinción de edad.

A principios de la semana pasada, que se suspende la vacunación con AstraZeneca; luego que se limita a una estricta franja de edad de personas entre 60 y 65 años, franja que en tan solo 24 horas ha pasado a ser de entre 60 y 69 años.

Y con cada cambio hay que decidir qué pasa con los que llevan puesta la primera dosis y están fuera del criterio del día.

¿Cómo quieren que les creamos cuando nos digan que Jansen, Pfizer o Moderna son seguras o cómo se extrañan de que la mitad de los llamados, la semana pasada, haya decidido no vacunarse?

Yo mismo he estado durante semanas explicando que cómo no va a haber trombos con la vacuna de AstraZeneca si los trombos son un efecto secundario de la COVID-19 y esa vacuna te inyecta precisamente coronavirus, aunque genéticamente modificado para extraerle la proteína que permite su reproducción. Blanco y en botella.

Blanco y en botella hasta que un abogado amigo mío me ha corregido. Que no te inyectan coronavirus sino adenovirus de chimpancé que no tiene ese efecto secundario.

La noticia me tranquiliza. Y no haré preguntas sobre la vida y gripe de los chimpancés, por si acaso. Aunque debería, visto que las autoridades tienen menos criterio que los chimpancés.

Luego está el tema de por qué este ensañamiento con AstraZeneca. En Estados Unidos se han dispensado 11’5 millones de dosis de Pfizer y 10 millones de dosis de AstraZeneca. Hay 38 trombos con Pfizer y 30 con AstraZeneca. ¿Por qué no se habla de los trombos de Pfizer, que son ligeramente MÁS que los de AstraZeneca? ¿Acaso es porque AstraZeneca es británica? ¿Tiene que ver con el Brexit y/o con el éxito británico frente al ridículo de la UE? ¿O con los enfrentamientos entre ese laboratorio y la pánfila Ursula von der Leyen?

El problema es que las autoridades sanitarias europeas (porque España no es más que un reflejo de lo que está pasando a nivel europeo) tienen hoy la misma credibilidad que una cuenta anónima de Twitter o que un canal cualquiera de YouTube

¿O por qué no se recuerda que estamos ante una proporción de 1 trombo por cada 250.000 o 300.000 habitantes? Con esta proporción, a España nos tocan unos 150 trombos. De COVID-19 llevamos más de cien mil muertos.

¿Hay algo más? O lo que es más importante, ¿puede haber algo más?

El problema es que las autoridades sanitarias europeas (porque España no es más que un reflejo de lo que está pasando a nivel europeo) tienen hoy la misma credibilidad que una cuenta anónima de Twitter o que un canal cualquiera de YouTube.

Así no es posible ser feliz.

Carlos M. Florit Canals
www.florit-abogados.com

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