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Cautivo y exhumado

Cautivo y exhumado

Don Quijote luchaba contra gigantes y Pedro Sánchez lucha contra cadáveres. Cada loco con su tema

Don Quijote luchaba contra gigantes y Pedro Sánchez lucha contra cadáveres. Cada loco con su tema.

A Pedro Sánchez le ocurre lo que a toda la izquierda europea: No puede dar a los suyos aquello por lo que los suyos les votaban, que tampoco era llegar a ser millonarios, sino simplemente poder disfrutar sin sobresaltos de una vida pequeñoburguesa vivida con la esperanza de que sus hijos conservaran, al menos, el mismo nivel de vida alcanzado por ellos.

Cautivo y exhumadoSánchez no puede conseguir que la clase media-baja suba a media-acomodada. No tiene forma de lograr que el mileurista llegue holgadamente a fin de mes. No sabe alcanzar el pleno empleo. No consigue cuadrar un sistema de pensiones o de sanidad sin recortes que no sangre a impuestos a las clases medias y trabajadoras. No es capaz de dibujar un futuro en el que los impresionantes avances tecnológicos se transformen en ocio y no en paro. Incluso la cohesión territorial se le escapa de entre los dedos de las manos.

Sánchez no puede conseguir que la clase media-baja suba a media-acomodada. No tiene forma de lograr que el mileurista llegue holgadamente a fin de mes. No sabe alcanzar el pleno empleo. No consigue cuadrar un sistema de pensiones o de sanidad sin recortes que no sangre a impuestos a las clases medias y trabajadoras. No es capaz de dibujar un futuro en el que los impresionantes avances tecnológicos se transformen en ocio y no en paro. Incluso la cohesión territorial se le escapa de entre los dedos de las manos.

Así que ha decidido derrotar a un muerto que llevaba cuarenta años enterrado.

Entre la espada de la globalización y la pared de los avances tecnológicos que amenazan el empleo, Zapatero se refugió en ofrecer más aborto, matrimonio gay y divorcio exprés. Hay que comprender al pobre Pedro: No quedan temas de género sobre los que legislar e incluso tiene más mujeres que hombres en el gobierno, así que a falta de futuro que ofrecer a las “clases medias trabajadoras”, recurre a exhumar a Franco de allí para inhumarle aquí y pasar así el cepillo, a ver cuántos votos recolecta.

A ver si aprenden los socialdemócratas alemanes o los socialistas franceses, que no exhuman ni a Hitler ni a Pétain y así les va.

Ochenta años después del final de la guerra civil y tras cuarenta de democracia, Francisco Franco vuelve a ser protagonista.

Para mí Franco es, ante todo, historia y como tal, parte de una historia convulsa. Sí, la historia de España durante gran parte del siglo XX es para no repetirla, pero tampoco nos flagelemos más de lo necesario. Como si no fuera convulsa la historia del resto de la humanidad.

Muchas veces hemos oído aquello de “¿cómo es posible que en pleno siglo XX…?” y sin embargo, el siglo XX ha sido, incluso, el peor de todos los siglos: Dos guerras mundiales, el nazismo con sus cámaras de gas, el comunismo con cien millones de muertos en represión, Hiroshima, Nagasaki, guerras y más guerras locales, frías y calientes, del Napalm de Vietnam al genocidio de Ruanda pasando por la eclosión del terrorismo como forma de hacer política o por decenas de golpes de Estado en América Latina, Asia y África.

Creo que la Transición es la primera vez en doscientos años en que en España se hizo política en mayúsculas, de reconciliación y concordia

¿Podíamos realmente aspirar en España a un siglo XX civilizado y pacífico?

No lo tuvimos. En este contexto tengo claro que en 1936 España iba de cabeza a un régimen estalinista, de esos que no se derrumbaron en Europa hasta 1989 con la caída del muro de Berlín.

Sin Franco, hoy seríamos Bulgaria o Rumanía: un país post soviético, miserable y sin clases medias. En 1936 no quedaban demócratas en nuestro país, si es que alguna vez los hubo. Lo siento, España no supo convivir.

Quizás el acontecimiento singular que define cuál era la situación de España una semana antes del alzamiento militar de Franco arranca en la sesión parlamentaria del 12 de julio de 1936. Fue extremadamente tensa. El líder de la derecha, José Calvo Sotelo, se sintió amenazado y no se arredró: “Sr. Casares Quiroga, mis espaldas son anchas”. Josep Tarradellas, en un libro de memorias, recoge las palabras que entonces pronunció Dolores Ibárruri, La Pasionaria: “Este hombre ha hablado por última vez”. La madrugada del 13 de julio los escoltas del ministro Indalecio Prieto secuestraron y asesinaron a Calvo Sotelo. Azaña prohibió que la prensa calificara los hechos de “asesinato”. El diario Ya desafió la prohibición y fue cerrado por el gobierno del Frente Popular. El 18 empezó la guerra civil.

Sí, gracias a Franco, España no fue comunista, y ésa no es escasa aportación histórica.

Sin embargo, la figura de Franco y su régimen nos dejaron fuera del Plan Marshall, de la OTAN fundada en 1949 o del Tratado de Roma de 1957, creador de lo que hoy llamamos Unión Europea. Y sin un régimen de convivencia democrática como los occidentales. Tampoco es poco.

Creo que la Transición es la primera vez en doscientos años en que en España se hizo política en mayúsculas, de reconciliación y concordia. Pedro Sánchez, pedro sánchez, para ser más exactos, no es capaz de estar a esa altura.

Cautivo y exhumado el cadáver de Franco… los últimos objetivos electorales del PSOE no han sido alcanzados. La ministra de Justicia ya ha dicho que habrá más. De hecho, no me extrañaría que en poco tiempo quieran inhumar a Franco del cementerio de El Pardo e incinerarlo. Me temo que habrá ahora más nostálgicos en El Pardo de los que ha habido en el Valle de los Caídos los últimos veinticinco o treinta años.

Lo que comentaba al principio, que las clases medias-bajas asciendan a medias-medias y éstas vean que sus hijos conservarán, al menos, su posición social… eso ya tal.

Carlos M. Florit Canals
www.florit-abogados.com

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