Armengol y Company solo convencen a quienes ya estaban convencidos
OPINIÓN

Armengol y Company solo convencen a quienes ya estaban convencidos

El líder del PP no logra, en el debate del estado de la comunidad, desarbolar a una presidenta del Govern con un discreto papel por la falta de realizaciones de su Ejecutivo

Ni Biel Company, líder del PP y alternativa de gobierno en 2019; ni Francina Armengol, presidenta del Govern, han ganado muchos votos durante el debate del estado de la Comunidad Autónoma que se ha desarrollado esta semana en el Parlament de les Illes Balears. Tan solo convencieron a sus acérrimos seguidores, que por otra parte ya estaban convencidos y no necesitaban una actuación magistral de su lider. Un Company en tono altivo no consiguió desarmar a una presidenta que no le quedó más remedio que adoptar el perfil bajo ante la falta de realizaciones por el nulo consenso interno de un Govern de izquierdas que ha padecido los mismos males que los anteriores Pactos de Progreso. A todo ello, Armengol tenía una dificultad añadida: la falta de concrreción de un Gobierno central socialista que no está demostrando demasiado interés en Balears, solo buenas palabras.

Company sacó el lenguaje payés de Biel Cañellas y de sus tiempos como jefe de Asaja en la tribuna de oradores y atacó “a todo quisqui”, incluso rozando la falta de respeto hacia su sucesor en la conselleria de Medio Ambiente, Vicenç Vidal. Estuvo bien a la hora de recriminar la falta de gestión, especialmente cuando le sacó el anuncio estrella de Armengol en los últimos dos años que ha quedado en eso, en anuncio. Estamos hablando de la rehabilitación del antiguo hospital de Son Dureta en un centro sociosanitario. El popular manejó el ingenio cuando, mostrando una fotografía del vetusto hospital, aseveró: “Señora Armengol, no hace falta que contrate la demolición de Son Dureta, siga sin hacer nada y se caerá solo”.

Company sacó el lenguaje payés de Biel Cañellas y de sus tiempos como jefe de Asaja en la tribuna de oradores y atacó “a todo quisqui”, incluso rozando la falta de respeto hacia su sucesor en la conselleria de Medio Ambiente, Vicenç Vidal

No obstante, no tuvo la habilidad de esquivar algunas cuestiones que dieron munición a una Armengol que se crece en el cuerpo a cuerpo. Estamos hablando de los problemas con las depuradoras y los vertidos fecales, que la presidenta le recordó que durante su gestión en el Govern hubo más de 200. O con el transporte público, que permitió a Armengol afearle ante la opinión pública que él fue el conseller que paralizó el tren hasta Artà.

Pero estos fueron los únicos momento álgidos de Armengol, ya que cuando el popular le criticó por los barracones en los colegios tuvo que recurrir a la manifestación de las camisetas verdes. Y cuando le sacaron la falta de gestión y de ideas necesitó echar mano de proyectos futuros ante el escaso bagaje de su Ejecutivo.

Los analistas políticos apuntan que el más centrado fue Jaume Font, portavoz de El Pi, que sin nada que perder repartió a diestro y siniestro

Company cambió de estrategia en la parte final y le dio cierto resultado, pero ya era tarde. Realizó algunos anuncios importantes si en 2019 es presidente del Govern, como es el caso de permitir el alquiler turístico en suelo rústico o la reducción del precio para el transporte público a los residentes. Armengol ya había agotado el cupo de promesas el día anterior, que tuvo que anunciar un posible, si todo va bien, REB que se negociaría a partir de noviembre.

Ninguno de los dos ganó el debate, tal vez porque se jugaban demasiado a escasos siete meses de la cita electoral. Los analistas políticos apuntan que el más centrado fue Jaume Font, portavoz de El Pi, que sin nada que perder repartió a diestro y siniestro.

R.I.

20 septiembre, 2018

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