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OPINIÓN

Un año da para mucho

Un año da para mucho

Hace un año Mariano Rajoy se comía los turrones en Moncloa y la única duda era si, aunque a trancas y barrancas, conseguiría otra reelección cuando llegara el lejano 2020. Soraya Saénz de Santamaría dirigía la Generalitat, Susana Díaz tenía en Andalucía un feudo inexpugnable y el futuro de Europa pasaba, absolutamente, por Angela Merkel y Macron.

Sólo han pasado doce meses y Rajoy ahora lee el Marca en un Registro de la Propiedad, Soraya se ha jubilado, a su edad, en el Consejo de Estado, Susana Díaz ha perdido la Junta de Andalucía por los escaños de Vox, La Generalitat independentista decidirá si España tiene o no presupuestos, Angela Merkel, en retirada, ha cedido la presidencia de la CDU a una señora de nombre tan impronunciable que incluso los alemanes la designan por las iniciales de sus apellidos, AKK, y Macron anda calcinado y con los pantalones por los tobillos ante los chalecos amarillos.

Un año cualquiera da para mucho y 2019 no parece que vaya a ser, precisamente, un año cualquiera.

En marzo vence el término para acordar los términos del Brexit. Todo el mundo sensato, incluida la mayoría de los británicos, quieren un segundo referéndum para poder rectificar. El problema es que ni Theresa May ni Jeremy Corbin forman parte del mundo sensato.

¿Y la economía mundial? Todos los analistas coinciden en que se mantendrá una senda de crecimiento y todas las bolsas están de acuerdo en anticipar lo contrario. Se otean muchos nubarrones: El Brexit, el bloqueo del presupuesto norteamericano por desacuerdo entre Trump y la mayoría demócrata de la Cámara, lo que ocurra en las elecciones al Parlamento Europeo, la debilidad de Macron, la fortaleza de Salvini, los minutos de la basura de Merkel, la decisión del Banco Central Europeo de no comprar más deuda pública de los Estados miembro, Putin, China… y lo que surja

En mayo se celebran elecciones al Parlamento Europeo. La crisis de la socialdemocracia y un cierto agotamiento del Partido Popular Europeo conducen a que las encuestas prevean que la extrema derecha se convierta en la segunda fuerza política de Europa. Una extrema derecha partidaria de destruir la Unión o, cuando menos, de cargarse el Euro y lo que eso arrastre. Hoy por hoy hay que decir que los escaños que obtenga Vox computarán ahí.

En mayo también se celebran en España municipales, que coinciden con autonómicas en trece Comunidades Autónomas. España puede dar un importante vuelco a la derecha, lo cual, en democracia, siempre es coyuntural, y el PSOE puede sufrir un descalabro de proporciones andaluzas en todo el territorio nacional, lo cual puede afectar de forma mucho más estructural y duradera al mapa político español.

¿Habrá elecciones generales? Es perfectamente posible que dentro de un año Pedro Sánchez se dedique a hacer footing cuando no mire partidos de la NBA en Movistar, aunque no me cabe la menor duda de que él hará todo lo posible, lo imposible y lo siguiente para seguir atornillado a la silla.

¿Habrá elecciones generales? Es perfectamente posible que dentro de un año Pedro Sánchez se dedique a hacer footing cuando no mire partidos de la NBA en Movistar, aunque no me cabe la menor duda de que él hará todo lo posible, lo imposible y lo siguiente para seguir atornillado a la silla

¿Habrá elecciones autonómicas en Catalunya? Allí nadie tiene el control del post-procés mientras que entre el electorado español (véase Andalucía) se consolida el contra-procés. Artur Mas metió al nacionalismo en un callejón sin salida y ahí siguen. Sólo están de acuerdo en una cosa: En llamar traidor al que insinúe la posibilidad de recular y salir del callejón. Pase lo que pase en el juicio, que empieza ya, en Catalunya puede pasar cualquier cosa.

¿Y la economía mundial? Todos los analistas coinciden en que se mantendrá una senda de crecimiento y todas las bolsas están de acuerdo en anticipar lo contrario. Se otean muchos nubarrones: El Brexit, el bloqueo del presupuesto norteamericano por desacuerdo entre Trump y la mayoría demócrata de la Cámara, lo que ocurra en las elecciones al Parlamento Europeo, la debilidad de Macron, la fortaleza de Salvini, los minutos de la basura de Merkel, la decisión del Banco Central Europeo de no comprar más deuda pública de los Estados miembro, Putin, China… y lo que surja.

Simplemente con las cosas previsibles, el año 2019 se presenta demasiado complejo como para calificarlo de apasionante o simplemente interesante. Casi diría que 2019 me da pereza. Con lo bien que se está disfrutando de las Navidades…

Pero 2019 llega y lo tendremos que pasar sí o sí. O sea, que aquí estaremos para contarlo, si Déu vol.

Como de momento seguimos en Fiestas, pues eso, ¡próspero año nuevo!

Carlos M. Florit Canals

www.florit-abogados.com

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