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Ahora pactos con las manos manchadas de sangre

Ahora pactos con las manos manchadas de sangre

¿Cuál es el sentido de la política de pactos del PSOE?

José Luis Ábalos, en enero de 2018, hablando de pactar o no con independentistas solo cinco meses antes de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa decía:

“Éstos no pueden ser en ningún caso aliados nuestros. Ni para una moción de censura. Porque nosotros no tenemos tal ansia de gobernar a costa del país, y desde luego, nunca a costa de la unidad territorial de este país. Jamás. Nosotros no hemos jugado jamás a un interés tan corto, de poder, simplemente por tener un gobierno, en precario y dependiente de fuerzas políticas que no son aliadas y que no comparten nuestra visión de España, así que no es posible presentar una moción de censura con estos apoyos.”

Pedro Sánchez, líder de la oposición en 2015, también tiene palabras dignas de recuerdo sobre pactar o no pactar con Bildu:

“Perdone, es que con Bildu no vamos a pactar. Si quiere lo digo cinco veces, o veinte durante la entrevista: Con Bildu no vamos a pactar. Con Bildu, se lo repito, no vamos a pactar. Si quiere se lo repito otra vez”.

Recordando las palabras de Ábalos quedan claras dos cosas: Que los socialistas son plenamente conscientes de lo que significan sus pactos y que sí, que lo que tienen es tal ansia de poder que asumen cualquier pacto.

En realidad, en la escalera de pactos indignos el PSOE ha ido bajando peldaño a peldaño. Cada vez que el electorado, el suyo, ha digerido un pacto, han pasado al siguiente escalón. Un día no muy lejano harán Lehendakari a Arnaldo Otegi. Cuando den los números.

¿Cuál es el sentido de la política de pactos del PSOE?

A corto plazo, entenderse con todos los que le mantengan en Moncloa, reforzando y apostando singularmente a aquellos que no podrían entenderse jamás con el PP.

Pedro Sánchez no rechazará que Ciudadanos le prorrogue un estado de alarma o que el PNV le vote unos presupuestos. Pero Ciudadanos, siempre, y el PNV, a veces, pueden pactar con el PP.

Así que la estrategia del PSOE es ir formando un bloque con aquellos que jamás podrían pactar con la derecha. Blanquearlos, si están sucios. Normalizarlos, si generan intranquilidad. Y fortalecerlos como referente nacionalista en sus respectivos territorios.

La estrategia del PSOE es ir formando un bloque con aquellos que jamás podrían pactar con la derecha. Blanquearlos, si están sucios

Entre Esquerra y cualquier resto de la antigua Convergència, el socio estratégico es Esquerra. En los próximos cinco, diez, quince años, un escaño postconvergente puede votar cualquier cosa. Un escaño de Esquerra jamás votará una investidura del PP.

Y lo mismo pasa con Bildu. El apoyo del PNV hoy por hoy es valioso. Pero ayer era para Rajoy y mañana podría ser para Casado. Por eso el PSOE promueve a Bildu. Ayer fue Navarra, hoy son los presupuestos y, si dan los números, dentro de cuatro años harán Lehendakari, como decía, a Arnaldo Otegi.

Durante décadas el nacionalismo (CiU y PNV) había ejercido las funciones de bisagra. El proyecto de fondo del PSOE es que en las próximas décadas una parte creciente del nacionalismo, a ser posible dominante en sus territorios, forme parte de un frente inaccesible para la derecha.

Esa política de pactos no es de Pedro Sánchez. Es de Zapatero. Las primeras conversaciones entre Eguiguren y Otegi se remontan al año 2000 mientras ZP negociaba con Aznar la firma de un pacto antiterrorista. Entonces, las declaraciones tipo Ábalos las realizaba Rubalcaba. De esta política de pactos surge el “Pacte del Tinell”. La entrada en juego definitiva de Esquerra data de 2004, cuando Carod-Rovira, vicepresidente de Pasqual Maragall, se fue a Perpiñán a pactar con ETA.

¿Y el precio que pagaremos todos?

Si son inteligentes, los socios indeseables de un PSOE cada vez más indecente intentarán deteriorar la convivencia, la economía y la nación también pasito a pasito

Arkaitz Rodríguez ha dicho que van a Madrid a tumbar definitivamente “el régimen” (o sea, el sistema democrático, constitucional y de convivencia que hicieron nuestros padres en 1978). Recuerda a aquel Pablo Iglesias que, arengando a sus masas, decía que el cielo no se toma por consenso, sino que se toma por asalto.

En realidad, Iglesias ya ha descubierto que se toma pasito a pasito. Partido a partido, que diría el Cholo.

Si son inteligentes, los socios indeseables de un PSOE cada vez más indecente intentarán deteriorar la convivencia, la economía y la nación también pasito a pasito. Como hace Pablo Iglesias, que no se pasea por Madrid expropiando bares y restaurantes, pero se asegura de que el Gobierno les deje caer sin ayudas.

Así que me temo que tendremos que ver como los socios de Sánchez, presupuesto a presupuesto, ley a ley, investidura a investidura, irán minando el país con la esperanza de que llegue un momento en que su labor de zapa sea irreversible.

Carlos M. Florit Canals
www.florit-abogados.com

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